COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN  

    Y LLEGADA DE JESÚS AL CALVARIO

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TOMAS LLOVET

(Escultor alcañizano 1770-1848)

  

     Discípulo de D. José Esteve y Bonet en la academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, fue logrando desde su juventud premios y distinciones hasta ser elegido Académico de Merito por la de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza, por su relieve en barro cocido " El sacrificio de Isaac " 1794.

     El retablo mayor y otros colaterales para la Colegiata de su villa natal, la imagen de Santa Elena en el altar de la Iglesia de San Felipe y la obra " San Idelfonso recibiendo la casulla de la Virgen" en el altar mayor de la iglesia de su mismo nombre, encumbraron hasta el cargo de director de la Escuela de Bellas Artes de San Luis a este escultor (uno de los mas destacados escultores aragoneses del Siglo XIX) quien "llevara la batuta" de la escultura en Zaragoza.

     Parte de su obra escultórica se encuentra en las imágenes procesionales de la Semana Santa de esta ciudad. Obras realizadas por encargo de la Hermandad de la Sangre de Cristo para completar la pasión de Jesús que procesionan en el Santo Entierro. En 1809, las tropas francesas en el Segundo Sitio de Zaragoza, destruirán el convento de San Francisco, lugar donde se guardaban las imágenes de la pasión. En 1819 se encarga la restauración de los pasos a la V.O.T. de los PP. Franciscanos. Uno de los fines de los religiosos de esta orden era el de la recogida de los cadáveres abandonados, que poco a poco dejaran esta función en manos de seglares que desempeñaban este acto caritativamente. Es aquí donde se puede señalar el nacimiento de la Hermandad de la Sangre de Cristo. Estas dos instituciones se encargaran de la restauración del Santo Entierro y la realización de nuevos pasos procesionales, que sustituirán a los desaparecidos, encomendados a los más altos cinceles de la escultura zaragozana.

     Su primer encargo para la Hermandad, una talla de Jesús para el paso de " La Flagelación" (1818), al cual se le añadirán dos azotadores obra de Pedro de León, discípulo de Tomas Llovet, y posteriormente reemplazados por un centurión y dos azotadores de Francisco de Borja, procesiono con la R.P.A.I. y Penitencial Cofradía del Señor Atado a la Columna y de Ntra. Sra. de la Fraternidad en el Mayor Dolor, hasta 1997. Hoy en día la talla esta expuesta en la capilla de la Sangre de Cristo en Santa Isabel (Vulgo de San Cayetano) donde se le rinde culto.

     Su segundo encargo fue la obra "Jesús con la Cruz a cuestas" (1818), paso que procesiona la Cofradía de Jesús Camino del Calvario desde 1941 y que a sufrido varias modificaciones como la incorporación de las figuras que representan un soldado, el hebreo y el cirineo que ayudara a Jesús en su calvario, obra de Pedro de León. Y posteriormente la imagen de la Verónica que completaba la escena, obra de Matías Ayerdi. En 1958 se retiran del paso todas las figuras que se incorporaron durante los años, procesionando desde este mismo año, la talla de Tomas Llovet.

     El tercer encargo de la Hermandad será "Ecce-Homo" (1818.) La talla representa a Jesús coronado de espinas y sujetando la caña a modo de cetro. Esta figura conocida en la Semana Santa Zaragozana por formar parte del ya desaparecido "Balcón de Pilatos", junto con las figuras de Pilatos, el centurión y varios medios cuerpos a modo de pueblo, que realizara en 1820 Pedro de León. Procesiono con la Cofradía del Santísimo Ecce-Homo y Ntra. Sra. de las Angustias, desde su fundación hasta 1977. Al igual que la talla de "Jesús Atado a la Columna" permanece expuesta en la capilla de la Hermandad de la Sangre de Cristo en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal.

     A pesar de lo descontenta que queda la Hermandad de la Sangre de Cristo por el resultado final de este paso (en 1903 el escultor Francisco de Borja reemplaza las imágenes de Pilatos y el centurión eliminando definitivamente los medios cuerpos del paso), será elegido nuevamente para esculpir el que será su ultimo trabajo para la Hermandad.

     La nueva obra refleja el pasaje de la pasión de la llegada de Jesús al calvario, el ofrecimiento a modo de burla de vino mezclado con hiel, el expolio sufrido por Jesús y su inmediata crucifixión. Esta composición será llevada a cabo, única y personalmente, por Tomas Llovet, demostrando su maestría como así lo refleja la obra.

     En los primeros trazos a carboncillo en su cuaderno de trabajo, dibuja una composición donde Jesús como figura central es desnudado por dos sayones. De frente a ellos un soldado armado de alabarda, ofrece un vaso o taza a Jesús. La escena podría cerrarse con dos figuras mas, bien un Sumo-Sacerdote que señalaría el punto donde situar la cruz mientras un joven sayón prepara el agujero para tal fin, o bien, con una pareja de soldados situados tras la escena principal.

     No queda constancia escrita de la composición final de la escena, pero sin embargo tras la lectura del libro de cuentas de la Hermandad de la Sangre de Cristo, el pago de los 3.300 reales de vellón, pertenece a seis imágenes. De las seis imágenes entregadas a la Hermandad en 1828, no se sabe en que momento dejan de pertenecer a la escena dos de ellas. Tampoco se entiende el motivo para esta eliminación, ya que en 1860 en la relación del Santo Entierro sigue componiendo el paso seis tallas. En 1910, con motivo del proyecto de la reforma de la procesión del Santo Entierro, se pide la incorporación de dos figuras más (en este momento la escena consta de las cuatro figuras actuales) y cambiar la composición de las cuatro ya existentes, pudiéndose completar a semejanza de otros pasos de la Semana Santa de otras regiones de España.

     Las cuatro figuras que si han llegado a nuestros días y que forman nuestro paso titular, reflejan la gran calidad artística de Tomas Llovet. La obra recoge el expolio de Jesús, para lo que tallará la figura de este con el torso desnudo; la túnica de color rojo se desliza por su cuerpo formando pliegues, mientras los sayones, con caras burlonas, ayudan a desnudarlo. Frente a esta escena, un soldado ofrece el vaso de vino mirado mientras que con su mano izquierda sujeta una alabarda. De este conjunto hay que destacar el rostro de Jesús y el trabajo minucioso en cada uno de los trajes de estas figuras, si bien presenta a estas vestidas con tocados y trajes del Siglo XVI.

     Este paso ha tenido diversas restauraciones. Entre ellas la incorporación a su policromía de un estofado (rayado en pan de oro) realizado por los hermanos Albareda en 1946. A esta restauración le seguirán otras que descubriremos mas adelante. En 1960 fue entregado a la Cofradía sobre una carroza de madera en la que destacaba su altura, debido a las ruedas de carro que facilitaban su transporte (anteriormente era procesionado por 12 terceroles soportando el peso sobre sus hombros.)