Discípulo de D. José
Esteve y Bonet en la academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia,
fue logrando desde su juventud premios y distinciones hasta ser elegido
Académico de Merito por la de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza, por
su relieve en barro cocido " El sacrificio de Isaac " 1794.
El retablo mayor y
otros colaterales para la Colegiata de su villa natal, la imagen de
Santa Elena en el altar de la Iglesia de San Felipe y la obra " San
Idelfonso recibiendo la casulla de la Virgen" en el altar mayor de
la iglesia de su mismo nombre, encumbraron hasta el cargo de director de
la Escuela de Bellas Artes de San Luis a este escultor (uno de los
mas destacados escultores aragoneses del Siglo XIX) quien
"llevara la batuta" de la escultura en Zaragoza.
Parte de su obra
escultórica se encuentra en las imágenes procesionales de la Semana
Santa de esta ciudad. Obras realizadas por encargo de la Hermandad de la
Sangre de Cristo para completar la pasión de Jesús que procesionan en
el Santo Entierro. En 1809, las tropas francesas en el Segundo Sitio de
Zaragoza, destruirán el convento de San Francisco, lugar donde se
guardaban las imágenes de la pasión. En 1819 se encarga la
restauración de los pasos a la V.O.T. de los PP. Franciscanos. Uno de
los fines de los religiosos de esta orden era el de la recogida de los
cadáveres abandonados, que poco a poco dejaran esta función en manos
de seglares que desempeñaban este acto caritativamente. Es aquí donde
se puede señalar el nacimiento de la Hermandad de la Sangre de Cristo.
Estas dos instituciones se encargaran de la restauración del Santo
Entierro y la realización de nuevos pasos procesionales, que
sustituirán a los desaparecidos, encomendados a los más altos cinceles
de la escultura zaragozana.
Su primer encargo para
la Hermandad, una talla de Jesús para el paso de " La
Flagelación" (1818), al cual se le añadirán dos azotadores obra
de Pedro de León, discípulo de Tomas Llovet, y posteriormente
reemplazados por un centurión y dos azotadores de Francisco de Borja,
procesiono con la R.P.A.I. y Penitencial Cofradía del Señor Atado a la
Columna y de Ntra. Sra. de la Fraternidad en el Mayor Dolor, hasta 1997.
Hoy en día la talla esta expuesta en la capilla de la Sangre de Cristo
en Santa Isabel (Vulgo de San Cayetano) donde se le rinde culto.
Su segundo encargo fue
la obra "Jesús con la Cruz a cuestas" (1818), paso que
procesiona la Cofradía de Jesús Camino del Calvario desde 1941 y que a
sufrido varias modificaciones como la incorporación de las figuras que
representan un soldado, el hebreo y el cirineo que ayudara a Jesús en
su calvario, obra de Pedro de León. Y posteriormente la imagen de la
Verónica que completaba la escena, obra de Matías Ayerdi. En 1958 se
retiran del paso todas las figuras que se incorporaron durante los
años, procesionando desde este mismo año, la talla de Tomas Llovet.
El tercer encargo de
la Hermandad será "Ecce-Homo" (1818.) La talla representa a
Jesús coronado de espinas y sujetando la caña a modo de cetro. Esta
figura conocida en la Semana Santa Zaragozana por formar parte del ya
desaparecido "Balcón de Pilatos", junto con las figuras de
Pilatos, el centurión y varios medios cuerpos a modo de pueblo, que
realizara en 1820 Pedro de León. Procesiono con la Cofradía del
Santísimo Ecce-Homo y Ntra. Sra. de las Angustias, desde su fundación
hasta 1977. Al igual que la talla de "Jesús Atado a la
Columna" permanece expuesta en la capilla de la Hermandad de la
Sangre de Cristo en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal.
A pesar de lo
descontenta que queda la Hermandad de la Sangre de Cristo por el
resultado final de este paso (en 1903 el escultor Francisco de Borja
reemplaza las imágenes de Pilatos y el centurión eliminando
definitivamente los medios cuerpos del paso), será elegido
nuevamente para esculpir el que será su ultimo trabajo para la
Hermandad.
La nueva obra refleja
el pasaje de la pasión de la llegada de Jesús al calvario, el
ofrecimiento a modo de burla de vino mezclado con hiel, el expolio
sufrido por Jesús y su inmediata crucifixión. Esta composición será
llevada a cabo, única y personalmente, por Tomas Llovet, demostrando su
maestría como así lo refleja la obra.
En los primeros trazos
a carboncillo en su cuaderno de trabajo, dibuja una composición donde
Jesús como figura central es desnudado por dos sayones. De frente a
ellos un soldado armado de alabarda, ofrece un vaso o taza a Jesús. La
escena podría cerrarse con dos figuras mas, bien un Sumo-Sacerdote que
señalaría el punto donde situar la cruz mientras un joven sayón
prepara el agujero para tal fin, o bien, con una pareja de soldados
situados tras la escena principal.
No queda constancia
escrita de la composición final de la escena, pero sin embargo tras la
lectura del libro de cuentas de la Hermandad de la Sangre de Cristo, el
pago de los 3.300 reales de vellón, pertenece a seis imágenes. De las
seis imágenes entregadas a la Hermandad en 1828, no se sabe en que
momento dejan de pertenecer a la escena dos de ellas. Tampoco se
entiende el motivo para esta eliminación, ya que en 1860 en la
relación del Santo Entierro sigue componiendo el paso seis tallas. En
1910, con motivo del proyecto de la reforma de la procesión del Santo
Entierro, se pide la incorporación de dos figuras más (en este momento
la escena consta de las cuatro figuras actuales) y cambiar la
composición de las cuatro ya existentes, pudiéndose completar a
semejanza de otros pasos de la Semana Santa de otras regiones de
España.
Las cuatro figuras que
si han llegado a nuestros días y que forman nuestro paso titular,
reflejan la gran calidad artística de Tomas Llovet. La obra recoge el
expolio de Jesús, para lo que tallará la figura de este con el torso
desnudo; la túnica de color rojo se desliza por su cuerpo formando
pliegues, mientras los sayones, con caras burlonas, ayudan a desnudarlo.
Frente a esta escena, un soldado ofrece el vaso de vino mirado mientras
que con su mano izquierda sujeta una alabarda. De este conjunto hay que
destacar el rostro de Jesús y el trabajo minucioso en cada uno de los
trajes de estas figuras, si bien presenta a estas vestidas con tocados y
trajes del Siglo XVI.
Este paso ha tenido
diversas restauraciones. Entre ellas la incorporación a su policromía
de un estofado (rayado en pan de oro) realizado por los hermanos
Albareda en 1946. A esta restauración le seguirán otras que
descubriremos mas adelante. En 1960 fue entregado a la Cofradía sobre
una carroza de madera en la que destacaba su altura, debido a las ruedas
de carro que facilitaban su transporte (anteriormente era procesionado
por 12 terceroles soportando el peso sobre sus hombros.)